El estudio, al igual que el deporte, requiere de práctica, mucha técnica, disciplina, horarios, vida sana y de una actitud positiva que permite al deportista visualizarse como ganador. Es así que si una persona quiere ser el número uno en un deporte, debe dedicarle tiempo, esfuerzo, auto estima elevada y la mente concentrada en el objetivo que se desea lograr. Baste sino, leer las entrevistas realizadas a los mejores deportistas de nuestro medio y a nivel nacional, para saber qué requisitos se deben cumplir para llegar al podio.
Lo mismo ocurre con el estudio, ya que para estudiar también hay que prepararse. Leer repetidamente varias veces lo mismo, no es estudiar. Tampoco lo es, tratar de incorporar un conocimiento a último momento, estudiando de doce a dieciséis horas diarias, diez días antes de un examen.
Muchas veces, los docentes escuchamos decir a los alumnos: “estudiando de esta manera a mí me va bien… voy aprobando todas. ¡Cuánta equivocación! El alumno que confunde ésta forma de estudiar, como una fórmula de éxito, está haciendo el trabajo de una máquina; se está convirtiendo en un grabador: no piensa, no opina, no puede responder a una pregunta y mucho menos, relacionar un tema con otro.
¿Qué hay que hacer entonces? Precisamente prepararse para el estudio. Estas son sólo algunas sugerencias útiles para lograr un estudio eficaz y resultados óptimos, que permitan verdaderamente APROBAR la materia, los exámenes, trabajos prácticos, informes, monografías.
Requisitos:
1. Tener todo el material de estudio:
Para estudiar bien, es necesario contar con: el programa de la materia: pues allí se detallan los objetivos que el alumno debe lograr, el contenido organizado por unidades y los temas que cada uno comprende; el contenido organizado por unidades y los temas que cada uno comprende; los apuntes de clase ¡Jamás! El apunte realizado por otro alumno que aprobó la materia, puesto que quien lo hizo verdaderamente comprendió y asimiló el contenido en su totalidad. Ese apunte puede servir de guía, de consulta, de orientación para que cada uno realice su propia experiencia de estudio; la bibliografía obligatoria y la suplementaria. Generalmente todos los profesores proveen las fotocopias, pero hay que tener en cuenta la importancia de conocer que pensaba el autor que escribió el texto y en que contexto histórico lo hizo.
2. Lugar de estudio:
Es importante tener algún lugar donde uno se pueda aislar, contar con un escritorio o una mesa, una silla cómoda, lejos de sillones mullidos o camas, o televisor o equipo de audio funcionando.
No distraerse con el celular, no estudiar en la cocina porque allí pasa gente que te distrae.
La habitación debe tener buena iluminación y ser aireada. No se aconseja estudiar con música en los momentos iniciales de estudio; si luego, cuando necesita ayuda para concentrarse: las melodías lentas y suaves instrumental: otro tipo de música distrae.
3. Tiempo necesario para preparar un buen examen:
El tiempo es dinero. Es así que cuando se lo pierde, es irrecuperable, abstracto e imposible de alcanzar.
De ahí la importancia de organizar el tiempo que se dedicará al estudio. Para ello nada mejor que la realización de un cronograma del mismo. Esto es, dibujar el tiempo disponible distribuyéndolo en cuatro etapas:
La primera: Lectura de aproximación o lectura global o lectura a vuelo de pájaro, que permite al estudiante tener una idea global de la materia que preparará. Quiere decir que debe leer todo el material. Si dispone de veinte días, debe dedicar un día a esta actividad. Aquí comprobará si tiene todo el material y podrá ordenarlo siguiendo el orden del programa de estudio.
Segunda etapa: llamada adquisición: aquí se realiza la comprensión e incorporación de toda la información. Aquí el alumno debe tener una metodología y hábitos de estudio que le permitan ir de lo general a lo particular de cada unidad de estudio. Debe subrayar las ideas principales, realizar anotaciones marginales, resumir, siguiendo este orden. De ahí la metodología, que no es otra cosa que pasos que se deben seguir en un orden lógico. Esta etapa, disponiendo de diecinueve días es la más larga: si el programa comprende diez o doce unidades, debe dedicar un día a cada una de ellas. Le restan así siete días, que los empleará en las dos etapas finales
Tercera Etapa: Repaso y Fijación: Una vez que el alumno armó la materia ordenada de acuerdo al programa, debe integrarla y relacionarla y fijarla. Nada mejor que aplicar las técnicas superiores de estudio, tales son: Esquema, Cuadro Sinóptico y Mapa Conceptual, fichando temas básicos que enlazan un contenido con otro. Ellas te permiten guardar la información en “memoria larga”, por mucho más tiempo y de manera ordenada.
Es conveniente que el alumno “exponga” lo aprendido, practicando el estudio en grupo. Allí podrá demostrar lo que sabe de cada unidad del programa.
A esta etapa dedicará cinco días de los veinte días planificados al inicio. Adquiere relevancia porque aquí aparecen las “lagunas” que se tienen acerca de algunos contenidos, que deben ser reforzados con mayor interés, esfuerzo y dedicación.
Cuarta Etapa: Auto-Evaluación: Finalmente los dos últimos días realizará la comprobación de lo estudiado. Sin ningún tipo de texto, ni apuntes ni fichas se debe elegir un tema y “exponer” o escribir todo lo que sabe. También puede hacerlo realizando un esquema integrador de todas las unidades del programa, poniendo el acento en los temas importantes y que aparecen relacionados a lo largo del mismo. Sólo así irá tranquilo y con una actitud positiva ante la mesa examinadora.
Una observación importante: Descansar al menos de doce a quince horas la mente. Es decir, no leer ni tratar de retener más de lo que ya hizo. Esto puede cambiar los resultados.
Quinta Etapa: La Actitud: Finalmente, concurrir al examen con una actitud mental positiva, ya que si entrás a “jugar el partido pensando que vas a perder”, seguramente perderás. Las malas ondas se programan y esto es lo que se debe evitar. Los pensamientos deben ser positivos, el esfuerzo dedicado a Dios, a los padres, a uno mismo. Ir con fe, asegura entre un cuarenta a sesenta por ciento más de probabilidades de éxito que de fracaso. El porcentaje restante es el conocimiento incorporado, porque se habrá cumplido un objetivo: abrir y cerrar la materia ordenada de acuerdo al programa.
En próximas notas daré más información para que los estudiantes desarrollen una actitud positiva frente al estudio, al examen y los resultados, no sin antes recordarles las reglas de oro:
a) Nunca estudiar más de dos horas seguidas;
b) Hacer pausas de diez minutos, una pausa larga quita interés y motivación;
c) Estudiar siempre en el lugar asignado y en el mismo horario: así creará un saludable hábito de estudio;
d) El contenido de una unidad requiere de ocho a doce horas de estudio, divididas en jornadas de cuatro o seis horas cada una. Si sólo se dispone de veinte días, quizás necesiten quince o dieciséis horas diarias. Todo depende del ritmo de lectura que tengan.
e) Nunca leer en voz alta: Hacerlo siempre con la vista. Ahorra tiempo y favorece la comprensión.
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